VIH/SIDA

En qué consisten los tests


      Existen dos tipos de tests de anticuerpos del "VIH" de uso común: el ELISA y el Western blot (WB). En el test ELISA se produce un cambio de color al reaccionar una mezcla de proteínas (antígenos), supuestamente del "virus VIH", y los anticuerpos del suero de un paciente. Este principio es el mismo en los tests ELISA de cualquier generación, incluidos los más modernos. El test Western blot se utiliza para confirmar el test ELISA anterior. La diferencia principal entre estos dos tests es que en el Western blot las proteínas son separadas a lo largo de una tira, lo que permite que las reacciones entre los anticuerpos y las proteínas individuales puedan verse como ciertas bandas.

      A cada una de estas bandas se las denomina con una "p" pequeña (de proteína) seguido de un número que indica el peso molecular de la proteína (en miles), por ejemplo la p24. En la mayoría de los países, el diagnóstico de una infección por VIH consiste en realizar un test ELISA inicial, que si da positivo se repite. Si da positivo repetidamente se procede a realizar un Western blot, que si también da positivo confirma la "infección por VIH".

     Las proteínas del test de anticuerpos del "VIH" están supues-tamente codificadas por tres genes, llamados gag, pol y env. Las pro-teínas son las siguientes:

gag

p18, p24, p39, p55

pol

p32, p53, p68 env

gp41, gp120, gp169 (glicoproteínas)

*

Los Tests no son específicos

 El siguiente gráfico ilustra como la sangre que reacciona negativamente para el VIH en una proporción de 1:400 siempre reacciona positivo a 1:1:

 Realización del test ELISA para el VIH con diferentes concentraciones de suero sanguíneo de una persona – Dr. R. Giraldo (Inmunólogo)

  

      (a) Resultados a 1:400                             (b) Resultados a 1:1

      9112324b G5 0.076                                  9112323b G5 0.262 reactivo

      9112325b G5 0.081                                  9112325b H1 0.159 reactivo

      9112326b H2 0.071                                  9112326b H2 0.329 reactivo

      9112327b H3 0.060                                  9112327b H3 0.401 reactivo

      9112328b H4 0.073                                  9112328b H4 0.345 reactivo

      9112329b H5 0.062                                  0112329b H5 0.343 reactivo

      9112330b J1 0.060                                    9112330b J1 0.234 reactivo

      9112331b J2 0.077                                    9112331b J2 0.306 reactivo

      9112332b J3 0.067                                    9112332b J3 0.248 reactivo

      9112333b J4 0.086                                    9112333b J4 0.222 reactivo

*

Prueba de Western blott

    El resultado VIH positivo depende de quién hace el diagnóstico. La siguiente tabla ilustra algunos de los criterios por medio de los cuales una prueba de Western blott se considera positiva y muestra cómo una persona puede cambiar de positiva a negativa al cambiar de país. Los diferentes criterios para las pruebas del VIH no solamente se refieran a los lugares y a las agencias listadas aquí, sino que los criterios varían de laboratorio en laboratorio y son de libre interpretación. Inclusive un análisis puede resultar positivo o negativo de acuerdo con la preferencia sexual del individuo, con la historia de drogadicción, con el área donde reside o con otros parámetros que se investiguen.

 

 

África

Australia

Reino

Unido

USA

CDC1

USA

CDC2

USA

FDA

EU Cruz Roja

Gen

GNV

P160

P120

P41

Dos o

Cualquiera

Uno

o

Mas

Uno

o

Mas

P120/P160

y

P41

P120/P150

o

P41

Uno

o

Mas

Uno

o

Mas

Gen

POL

P68

P53

P32

Opcional

Tres

Cualquiera

P31

 

 

P32

Cualquiera

Gen

GAS

P55

P40

P24

Opcional

Tres

Cualquiera

P24

 

P24

P24

Cualquiera

 

*

Los recuentos de CD-4

      Desde que el SIDA fue por primera vez reconocido como un Síndrome en 1981, el recuento de los linfocitos CD4, o igualmente llamados Células T (medidas en células por milímetros cúbicos), ha jugado un papel central en el SIDA, no sólo en esquematizar la progresión de la enfermedad, sino también en determinar todo, desde la investigación en medicamentos para guiar el tratamiento, hasta la mismísima definición del SIDA –quien lo tiene y quién no-. Esto siguió a la observación, hecha en los primeros años de la epidemia, de que las personas con SIDA parecían enfermar más a medida que sus células CD4 disminuían. Con un VIH tan misterio-so que nadie ha visto –ocultándose en las células, matando células mediante todo tipo de mecanismos desconocidos, mutando rápida-mente-, la célula CD4 sólida y cuantificable, pasó a ser en su lugar un punto de referencia alternativo.

      Se pueden ver, pueden observarse, medirse y la esperanza era que los medicamentos de alta tecnología podrían reponerlas y curar la enfermedad. Sin embargo, ahora los investigadores están empezando a cuestionar el nexo absoluto entre los recuentos de CD4 y el SIDA. E incluso la mayoría de los inmunólogos expertos confiesan que están desorientados sobre el papel exacto de las CD4 en el sistema inmunitario humano. La investigación ha demostrado que ciertas personas han permanecido saludables durante años con recuentos muy bajos. Algunas personas que ni siquiera dan positivo al VIH han mostrado recuentos bajos de Células T –suficiente-mente bajos como para compararlos al SIDA-. Y el colmo llegó en la Conferencia Internacional sobre SIDA del año 2000, donde se revelaron los resultados de estudio Concorde. El estudio, que trataba sobre el uso a largo plazo del AZT en personas VIH positivas pero asintomáticas, concluyó que, aunque el AZT era capaz de aumentar el nivel de células T, aquellos con más células T no estaban más sanos por ello. Hacia el final de la conferencia, casi una década después de que fuera elevado a la cumbre de la influencia inmunológica, el valor de los recuentos de células T fue desechado, en medio de promesas de que le reemplazaría un marcador nuevo y mejor que aún no ha aparecido.

      Paradójicamente, el Centro para el Control de Enfermedades (CDC) revisó su definición de SIDA hacia enero de 1993 para incluir los recuentos de CD4. De acuerdo con la vieja definición, una persona no tenía SIDA hasta su primera enfermedad definitoria de SIDA. Sin embargo, mediante la nueva definición, cualquiera que sea VIH positivo y tenga un recuento de CD4 menor de 200, tiene SIDA, independientemente de los síntomas. Un interlocutor de la línea caliente del CDC Nacional AIDS, refiriéndose al informe médico general, explica la lógica al cambiar la definición: gracias a las drogas antivirales y otras terapias, las personas han durado más tiempo sin desarrollar infecciones. Por tanto, la definición fue ampliada en un intento de incluir a todas las personas cuya salud estaba amenazada, debido a que sus recuentos de CD4 habían bajado.

      El Dr. James Mosley, del Grupo de Estudios de Seguridad en las Transfusiones, explica que encontró algunas personas sanas que tenían recuentos tan bajos como de 200 y propuso que un recuento de 300 debería entrar dentro de los parámetros de un recuento normal. Mosley dijo: “nadie ha mirado de forma particular a personas no infectadas con tasas menores de lo normal. Nosotros las hemos observado durante un período superior a seis años y han tenido problemas de salud que pudieran estar relacionados con la deficiencia inmune, pero que han dado VIH negativos. Todo el mundo asume que un recuento bajo de CD4 significa necesariamente deficiencia inmune. No es cierto”.

            Los estudios han demostrado que los recuentos de CD4 pueden definir según el sexo, la edad, la raza e incluso, la hora del día. Una estimación establece que el recuento de CD4 puede fluctuar desde un 35 a un 74 % a lo largo de un día. Un estudio demostró el des-censo de las células T con la edad. Los niños tienen recuentos T mucho más altos que los adultos. Niños nacidos de madres VIH positivo, han muerto a pesar de que sus células T estaban por encima de 1,000. Otro estudio reciente mostraba que los recuentos de CD4 son marcadamente mayores en mujeres que en hombres y mayores en fumadores que en no fumadores.

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