VIH/SIDA

Terrorismo Científico


      Pero hay algo más doloroso, triste y monstruoso que, despiadadamente, se manipula a través del intríngulis “VIH”=SIDA: el “terrorismo científico”. Ejemplo simple de ello es el caso de una persona X que se encuentra con alguien que le atrae físicamente –en la mayoría de los casos, física y espiritualmente- lo que podría, en circunstancias normales concluir en una relación estable y permanente. Pero, dada la “advertencia” del peligro de contagio del supuesto “VIH” por transmisión sexual, el recelo, la duda y el pánico se hacen presente, y la angustia de no poder confiar en la “sanidad” de la persona, se produce la lógica represión de los sentimientos y actos. Por lo general el individuo se aparta o busca excusas para no continuar en relación con la otra persona que le interesa. También ocurre el caso de quienes, apasionadamente, como es lógico, se ven envueltos en un idilio amoroso que incluye sexo, “lo más natural del mundo”, y posteriormente devienen los sentimientos de culpabilidad y reproches a sí mismo. Esta situación es traumática.

      Lo que más angustia y desesperación provoca la situación enunciada, es el “crimen” cometido. Si la persona supuestamente infectada ha tenido relación con otra, ya sea movidos por el natural instinto del deseo y la pasión o por el más sincero sentimiento de amor, y en un test ocasional al “VIH” resultare la segunda “negativa”, pues, todo va bien, pero, si el resultado es positivo, el romance se convierte en gran tragedia, pues la segunda puede acusar a la primera de “intento de homicidio”, pues la ley en algunos países considera que el individuo “VIH+” que realice acto sexual con otro supuestamente sana y lo “infecte”, sería sancionado como un criminal.

      En resumen lo más sagrado: nuestra intimidad, la vida de alcoba y los secretos íntimos pueden ser violados por la supuesta existencia de un virus que nadie ha aislado ni probado científicamente que exista, lo que concluye en: “aniquile sus sentimientos, prívese del goce más elemental humano, para el fortalecimiento del amor y desarrollo de la especie: “sea célibe” hasta que su alma se seque y su cuerpo deje de sentir, muera en soledad, o asesinado por el estatus.

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